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Espíritu de la propuesta / Torres en Mongolia

Se trata de dos torres en Mongolia, en pleno centro de Ulán Bator, la capital más fría del mundo. Es una ciudad que si bien presenta una cuadricula ortogonal como matriz generadora urbana, los edificios son volúmenes exentos, sin la aparición de tipologías entre medianeras. Los encargos se refieren a dos torres a ser localizadas en terrenos próximos, aledaños a la plaza Gengis Kan donde se sitúa el parlamento. Un edificio de residencias que está en etapa de finalización y una torre de oficinas y banco en cuya obra se están completando las bases.
Ante la proliferación de una arquitectura internacional de edificios igualmente acristalados en cualquier parte del mundo, poco adaptados al clima y a los paisajes locales, se propone otra arquitectura. La búsqueda de una materialidad apropiada, con economía de recursos, que recupere la sabiduría de las gers, viviendas tradicionales mongolas, a partir del empleo de anchos muros que envuelven y protegen a los edificios de las bajas temperaturas que llegan a -45º en los crudos inviernos. Se concibe una propuesta sustentable a partir de la concepción general del proyecto, con la incorporación de ideas de diseño que apunten a la sabiduría de soluciones más que al uso de tecnologías caras. Doscientos cincuenta metros separan las dos torres que, al caer el sol, se convierten en faros urbanos. Múltiples linternas constituidas por livianas cajas de cristal emergen y contrastan con la potente masa muraria. Los edificios si bien son diferentes, generan un diálogo y se pretende que conformen un conjunto de fuerte identidad.

Torre de residencias

En un contexto con escasos espacios públicos, donde los edificios no generan situaciones de apropiación en el nivel de las aceras, se propone una planta baja abierta, a manera de pequeña plaza pública con una escalinata que se convierte en fuente. En el interior se alojan programas híbridos convocantes a distintos tipos usuarios. Un café sobre el frente y un restaurante hacia el extremo posterior de la planta. En el primer piso se aloja un conjunto de oficinas de alquiler, y residencias en el resto de edificio. El último nivel esta coronado por un penthouse.
El sólido volumen de la torre es intervenido con cajas acristaladas tanto en las plantas públicas como en el remate del edificio. Estos prismas transparentes contienen el hall de entrada en doble altura, las oficinas del primer piso; en el remate del edificio alojan la sala de estar y el espacio del spa en el penthouse, oficiando de miradores al paisaje de la ciudad y las montañas que la rodean. Múltiples ventanas horadan la masa construida. Con sus marcos de color emergen de la blanca epidermis de lamas de aluminio, con el aporte de contraste con el neutro fondo de la fachada ventilada. Se convierten así en verdaderos enmarques al paisaje urbano al mismo tiempo de identificar a la propuesta en un anodino entorno de torres impersonales de courtain wall.